Historia de la farmacia

Historia de la farmacia

En una era de cambios rápidos en la prestación de atención médica, la profesión farmacéutica está experimentando un crecimiento y desarrollo significativos y aunque los farmacéuticos representan una profesión sanitaria tradicional de raíces antiguas, a menudo son vistos con considerable ambigüedad e incertidumbre por quienes no pertenecen a la profesión.

Tradicionalmente, la farmacia se consideraba una disciplina de transición entre las ciencias de la salud y las ciencias químicas y una profesión encargada de garantizar el uso seguro de los medicamentos.

A principios del siglo XX, los farmacéuticos desempeñaron el papel de boticarios, preparando productos farmacéuticos para uso medicinal. En los años cincuenta, la fabricación a gran escala de medicamentos por parte de la industria farmacéutica y la introducción de un estatuto jurídico que se limitaba a la prescripción de la mayoría de los agentes terapéuticos, limitaba el papel de los farmacéuticos a la composición, dispensación y etiquetado de los productos prefabricados.

En respuesta a esto y a mediados de la década de 1960, los farmacéuticos habían evolucionado hacia una práctica más orientada al paciente y desarrollaron el concepto de farmacia clínica. Esto marcó el comienzo de un período de rápida transición que se caracterizó por una expansión e integración de las funciones profesionales, así como por una mayor diversidad profesional y una interacción más estrecha con los médicos y otros profesionales de la salud.

Modelo de atención farmacéutica

En diversos grados y en el espectro de los entornos de la práctica y la especialización en farmacia, los farmacéuticos son reconocidos actualmente como expertos en medicamentos, cuyo papel es trabajar en colaboración con los pacientes, los médicos y otros profesionales de la salud para optimizar el manejo de los medicamentos y producir resultados positivos en la salud.

La transición actual implica una expansión del alcance de la práctica farmacéutica y en algunas jurisdicciones, la asunción de la autoridad para prescribir medicamentos en situaciones definidas.

En los Estados Unidos, por ejemplo, el gobierno federal y al menos 40 estados individuales tienen actualmente reglamentos que autorizan la gestión conjunta de la terapia farmacológica por los farmacéuticos, incluso en el Reino Unido, en 2001 se aprobó la prescripción suplementaria por estos.

La gestión colaborativa de la terapia farmacoterapéutica y los modelos de prescripción suplementaria requieren asociaciones o colaboraciones entre médicos y farmacéuticos (modelo de prescripción dependiente).

En abril de 2006, el Departamento de Salud del Reino Unido añadió derechos de prescripción independientes al ámbito oficial de la práctica de los farmacéuticos y en Canadá, los farmacéuticos en algunas jurisdicciones han tenido la capacidad de recetar anticonceptivos de emergencia, pero no otros medicamentos recetados, desde principios del año 2000.

La aprobación de la Ley de reglamentación de la profesión farmacéutica a la profesión sanitaria (mayo de 2006), ha dado lugar a una ampliación del ámbito de la práctica farmacéutica, que incluye el privilegio de recetar medicamentos y hemoderivados y de administrar medicamentos por vía subcutánea e intramuscular.

Ley de farmacia y drogas

La Ley de Farmacia y Drogas (octubre de 2006) define específicamente los nuevos estándares para la práctica farmacéutica y es que los cambios legislativos actuales en Alberta, provincia reconocida como líder en la reforma de salud, han sido disputados por la profesión médica debido a “la confusión y las acusaciones de conflicto de intereses“.

La prescripción farmacéutica es sustancialmente diferente de lo que actualmente se entiende por prescripción entre los médicos y otras profesiones de la salud. Principalmente, los farmacéuticos tienen la opción de decidir individualmente si adoptan o no la autoridad de prescripción en su práctica, teniendo el modelo de prescripción del farmacéutico dos categorías diferentes de prescripción.

La primera categoría que se puede llamar “adaptar una receta“, define el tipo de prescripción que es más ampliamente aplicable a los farmacéuticos.

En esta categoría de prescripción, tanto la evaluación del paciente como la decisión de implementar la terapia farmacológica son realizadas por un médico u otro profesional de la salud y es que al farmacéutico autorizado, que ha obtenido el consentimiento informado del paciente, se le permite hacer cambios en la receta original, pero no en las renovaciones de la receta, incluso se permiten sustituciones genéricas o terapéuticas o cambios en la dosis o forma de terapia farmacológica según sea necesario para satisfacer las necesidades farmacoterapéuticas únicas del paciente.